Su profesión de Químico y Docente

A comienzos del año 1935, luego de obtener el título de Químico Farmacéutico a fines de 1934, comienza a trabajar en la Farmacia Beisso de Montevideo, ubicada en las calles 18 de Julio y Río Negro, junto a cuatro Químicos Farmacéuticos más.

Allí trabajó un año, y en 1936 se trasladó a Ombúes de Lavalle, en Colonia, para trabajar en la “Farmacia Garbarino”. Según Luis Santos: “era un pueblito de una calle sola, sin luz eléctrica, sin club social, pero que tenía su movimiento”.

En el año 1937, y luego que su padre le comprara la “Farmacia del Sol” a Diego Gauna, un antiguo Químico Farmacéutico de la ciudad, se trasladó a Tacuarembó.

En el antiguo local de la “Farmacia del Sol” estuvo trabajando, ya como director, solamente un mes, ya que luego trasladaron la farmacia a la calle 18 de Julio, entre Washington Beltrán y Domingo Catalina. Allí su padre le había comprado un local a un señor de apellido Presa, ya pensando en instalar la farmacia. En este último local ejerció su profesión en la denominada “Farmacia Dini” hasta el año 1982.

Quiso también compartir sus conocimientos universitarios. Fue así que en 1937 ingresó como profesor al Liceo Departamental de Tacuarembó, luego de que se generara un vacante por el fallecimiento de Clelio Oliva. Allí dictó inicialmente el curso de “Zoología y Botánica” de primer año y desde el año siguiente el curso de “Biología e Higiene” de cuarto año. Finalmente, en el año 1964, decide dejar la docencia debido a un gran agotamiento personal y a la recomendación de los médicos.

Luis Santos Dini frente a la “Farmacia Dini”. La foto fue tomada por Dalva Siqueira, quién luego sería su esposa, con la excusa de probar la cámara que había comprado en la farmacia – 1943 aproximadamente

También supo ejercer su profesión de Químico trabajando como enólogo en las bodegas de Carlos Levratto y Clemente Pacher en la zona de “La Sexta” en Tacuarembó. Según Luis Santos, además de su profesión de Químico, la elaboración del vino tenía en su caso una tradición familiar pues, desde niño y con apenas cinco años, su abuelo Pompeo Boggia, que había sido uno de los primeros foguistas de la Vitícola uruguaya en las chacras de Florida, en Estación La Cruz, le había enseñado a tomar el vino.